Los 30 minutos que salvan un diente: qué hacer si se te sale, se parte o se mueve
Si está pasando ahora
Un diente se salió entero: tenés minutos, no horas
- Buscá el diente y agarralo por la corona (la parte blanca). No toques la raíz.
- Si está sucio, enjuagalo unos segundos con leche, suero o la propia saliva. No lo frotes, no uses jabón ni alcohol.
- Si es un diente permanente, intentá volver a ponerlo en su lugar y mordé una gasa o un pañuelo para sostenerlo. Si es un diente de leche, no lo reimplantes.
- Si no podés ponerlo, llevalo en un vaso con leche y vení ya. Nunca seco, nunca en agua si hay otra opción.
Ayacucho 1230, Recoleta. Las urgencias por golpe se atienden en el día. Si hubo pérdida de conocimiento o un golpe fuerte en la cabeza, primero llamá al 107 (SAME).
Un pelotazo en el colegio. Una caída de la bici. Un resbalón en la pileta. Un codazo en el partido del sábado. Casi todos los traumatismos dentales pasan en segundos, en lugares donde no hay un odontólogo cerca, y los que están ahí —padres, amigos, un profesor— tienen que decidir qué hacer sin saber qué es lo correcto.
Ese momento importa más de lo que parece. En un diente que se salió entero, lo que se haga en los primeros 15 a 30 minutos pesa más que todo lo que pueda hacer después un profesional. Y en un diente partido, guardar el pedacito correcto puede ser la diferencia entre pegarlo y reconstruirlo.
Esta guía está pensada para leerse una vez con calma y tenerla a mano. Cubre las cuatro situaciones más frecuentes —diente que se sale, diente que se parte, diente que se mueve y golpe en labio o encía—, y explica qué cambia cuando se trata de un diente de leche.
En resumen
Si un diente permanente se sale entero, agarralo por la corona, enjuagalo sin frotar y volvé a ponerlo en su lugar; si no podés, llevalo en leche. A los 30 minutos en seco, la mayoría de las células que permiten reinsertarlo ya no son viables. Un diente de leche nunca se reimplanta. Si un diente se partió, guardá el fragmento húmedo: muchas veces se puede pegar. Si se movió pero no se salió, no intentes acomodarlo: eso se hace en consultorio con anestesia. Si sangra el labio o la encía, presioná con una gasa 10 minutos. Y antes que cualquier diente: si hubo pérdida de conocimiento, vómitos o confusión, es una urgencia médica.
¿Por qué los primeros 30 minutos deciden tanto?
Un diente no está pegado al hueso: está suspendido por miles de fibras finísimas que forman el ligamento periodontal. Cuando un diente se sale entero —lo que en odontología llamamos avulsión—, parte de ese ligamento queda adherido a la raíz. Son células vivas, y son las que hacen posible que el diente, una vez de vuelta en su lugar, se vuelva a integrar.
El problema es que esas células son extremadamente frágiles fuera de la boca. Se deshidratan en minutos. La evidencia científica es contundente: después de 30 minutos en seco, la mayoría de las células del ligamento ya no son viables, y pasada la hora se consideran perdidas aunque el diente se haya guardado en un medio adecuado (Fouad et al., 2020).
Avulsión · Lo que cambia con el tiempo
El reloj corre desde que el diente sale de la boca
La Asociación Internacional de Traumatología Dental, que reúne la evidencia disponible en sus guías clínicas, divide los casos en tres grupos según el tiempo en seco. El tratamiento es el mismo; lo que cambia es el pronóstico.
Las células del ligamento están, con alta probabilidad, vivas. Es el escenario con mejor pronóstico, y solo depende de quien está ahí.
Las células están comprometidas pero pueden conservarse. El medio de transporte es lo que compra ese tiempo.
Las células se consideran no viables. Igual se reimplanta: mantiene el hueso y la estética mientras se planifica el futuro.
Aun pasada la hora, reimplantar casi siempre es la decisión correcta. El diente puede durar años y conserva el espacio y el hueso para lo que venga después. Lo que no se recupera es el ligamento.
Por eso el primer paso de esta guía es el que más importa, y es también el que más gente hace mal: en lugar de volver a poner el diente, lo envuelven en una servilleta y salen corriendo. Llegan al consultorio con un diente seco y, muchas veces, con media hora perdida.
¿Qué hacer si un diente se salió entero?
Es la urgencia dental más grave y, a la vez, la que mejor responde si se actúa rápido. El protocolo de primeros auxilios que respalda la literatura científica es el siguiente (Fouad et al., 2020):
- Mantené la calma y confirmá que es un diente permanente.En un chico de 6 años, un incisivo que se sale es casi siempre de leche. Si tenés dudas, no lo reimplantes y vení con el diente igual.
- Buscá el diente y agarralo por la corona.La corona es la parte blanca que se ve en la boca. La raíz, más amarillenta y larga, no se toca: ahí están las células que hay que proteger.
- Si está sucio, enjuagalo brevemente.Con leche, suero fisiológico o la saliva del propio paciente. Unos segundos, sin frotar, sin cepillo, sin jabón, sin alcohol. Si está limpio, no lo enjuagues.
- Volvé a ponerlo en su lugar.Orientalo mirando los dientes de al lado y empujalo con suavidad hasta que quede a la misma altura. No requiere fuerza. Después, que la persona muerda una gasa, un pañuelo o una servilleta limpia para sostenerlo.
- Si no podés reimplantarlo, guardalo en leche.Un vaso con leche fría, entera, es el mejor medio que vas a encontrar en una casa. Si no hay leche, la tabla de abajo te dice qué sigue.
- Vení en el momento.Escribinos por WhatsApp avisando que estás en camino y te damos lugar en el día: nuestra clínica dental está en Recoleta, en Ayacucho 1230, y atendemos urgencias odontológicas de toda CABA. Si es de noche o fin de semana, andá a una guardia con odontología. Lo que importa es que un odontólogo vea el diente cuanto antes.
En el consultorio, el diente reimplantado se feruliza: se fija a los dientes vecinos con un alambre fino y composite, de modo que quede en posición pero conserve un leve micromovimiento. La evidencia indica que esa férula debe ser flexible y no rígida, porque ese pequeño margen de movimiento es lo que favorece la cicatrización del ligamento. Se mantiene alrededor de dos semanas, y en ese tiempo arrancan los controles: en las citas siguientes evaluamos la sintomatología, la movilidad y la vitalidad pulpar, y decidimos si el diente necesita tratamiento de conducto. Lo que no podemos hacer es devolverle la vida a un ligamento que se secó en el camino.
¿En qué lo llevo si no puedo volver a ponerlo?
El medio de transporte no es un detalle: es lo que mantiene vivas las células del ligamento mientras llegás. No todos sirven igual.
Avulsión · Medios de transporte
Dónde guardar un diente que se salió, de mejor a peor
Según la evidencia científica disponible. La regla es simple: líquido fisiológico y frío, nunca seco.
| Medio | Dónde conseguirlo | Conserva el ligamento | Para tener en cuenta |
|---|---|---|---|
| LechePrimera opción Entera y fría, en un vaso o un recipiente limpio. | En cualquier casa, kiosco o bar. | Muy bien | Su composición y temperatura se parecen a las del líquido que rodea las células. Es el medio que la literatura recomienda para el lugar del accidente. |
| Solución salina balanceada (HBSS) Viene en kits de rescate dental. | Clubes, colegios o botiquines deportivos que lo tengan. | Muy bien | Es el medio diseñado para esto, pero en Argentina casi nunca está a mano. Si tu club lo tiene, mejor. |
| Saliva La del propio paciente, escupida en un vaso. | Siempre disponible. | BienPor tiempo corto. | En un vaso, no dentro de la boca: un chico o alguien aturdido puede tragarlo o aspirarlo. |
| Suero fisiológico Solución salina estéril. | Farmacias, botiquines. | Bien | Sirve para enjuagar y para transportar si no hay leche. |
| Agua De la canilla o mineral. | En todos lados. | MalSolo si no hay otra cosa. | Daña las células por diferencia de concentración. Aun así, la evidencia es clara: es mejor que dejar el diente secarse al aire. |
| Seco En una servilleta, un pañuelo, un bolsillo. | — | No | Es el error más frecuente. El ligamento empieza a deshidratarse a los pocos minutos y a los 30 ya está en su mayor parte perdido. |
Si vas a reimplantar, no hace falta ningún medio: el mejor lugar para el diente es su propio alvéolo. La tabla es para cuando eso no se puede, o cuando no estás seguro de que sea un diente permanente.
Nada de esto reemplaza llegar rápido. El medio compra minutos, no horas.
¿Y si es un diente de leche?
Acá la regla cambia por completo, y es una de las cosas que más vale la pena saber: un diente de leche que se sale entero no se reimplanta. Nunca.
La literatura científica sobre dentición temporal lo dice sin matices. Las razones son tres: el riesgo de que el chico lo aspire, la carga de tratamiento que implicaría —férula, tratamiento de conducto, controles— en un nene de 2 a 6 años, que es la edad en la que más ocurren estos traumatismos, y sobre todo el riesgo de dañar el diente permanente que se está formando justo debajo (Day et al., 2020).
Ese último punto es el que más nos preocupa en consulta. La raíz de un diente de leche está a milímetros del germen del diente definitivo. La evidencia señala que la intrusión y la avulsión son los traumatismos que con más frecuencia se asocian a alteraciones en la dentición permanente: manchas, malformaciones del esmalte o problemas de erupción que aparecen años después.
Lo que sí hay que hacer con un diente de leche que se salió es guardarlo igual y traerlo, para que podamos confirmar que salió entero y que no quedó un fragmento de raíz adentro, y tomar una radiografía para evaluar al permanente. Si el diente de leche se hundió o se corrió de lugar, en general no se extrae ni se reposiciona de urgencia: la mayoría se reacomoda sola en unos meses, y manipularlo puede dañar al sucesor. Nuestro equipo de odontopediatría lo evalúa y lo sigue.
En las semanas siguientes, lo que hay que vigilar es: hinchazón de la encía, un granito con pus, que el diente se mueva más que antes o que se ponga de color gris oscuro y así quede. Un cambio de color transitorio es frecuente y suele revertir; uno que persiste necesita control. Y un detalle importante que destaca la literatura: los chicos pueden no quejarse de dolor aunque haya infección, así que la observación de los padres es parte del tratamiento.
¿Qué hago si el diente se partió?
Una fractura puede ir desde un borde apenas astillado hasta un diente que se rompió por la mitad y dejó el nervio a la vista. Para vos, en ese momento, hay dos cosas que importan: guardar el fragmento y reconocer si hay exposición pulpar.
Guardá el fragmento, húmedo
Si el pedazo de diente apareció, no lo tires. La evidencia científica indica que si el fragmento está disponible e intacto, se puede volver a pegar al diente; y si llegó seco, se rehidrata en agua o suero durante 20 minutos antes de adherirlo (Bourguignon et al., 2020). El resultado estético de pegar el fragmento original es, en general, mejor que el de cualquier reconstrucción, porque es el mismo esmalte, con el mismo color y la misma translucidez.
Para transportarlo, usá los mismos medios que para un diente entero: leche, suero o saliva en un recipiente. Acá no hay ligamento que preservar, pero mantenerlo hidratado facilita el pegado. Es el mismo principio de la odontología adhesiva que aplicamos en todo lo demás: conservar lo que es del diente antes de reemplazarlo.
Mirá si se ve un punto rojo o rosado
Si en el centro de la fractura se ve un punto rojo, rosado o que sangra, el golpe llegó a la pulpa, que es el nervio del diente. Eso lo convierte en una urgencia con prioridad, especialmente en chicos y adolescentes: la literatura es enfática en que, en dientes con raíz todavía inmadura, preservar la pulpa es muy importante para que la raíz termine de formarse (Bourguignon et al., 2020). Cuanto antes se cubra esa exposición, más chances hay de mantener el diente vital y evitar un tratamiento de conducto.
Mientras llegás: nada de analgésicos apoyados sobre el diente, nada de remedios caseros en la zona, y evitar el frío y el calor extremos. Si duele, un analgésico común por boca, en la dosis habitual.
Si solo se astilló el borde
No es una urgencia de minutos, pero sí conviene verlo en los próximos días. Un borde filoso lastima la lengua y el labio, y una fractura que parece mínima puede esconder una fisura más profunda. Se resuelve puliendo o con una pequeña restauración adhesiva dentro de nuestra odontología general y restauradora.
¿Y si el diente está flojo o se corrió de lugar pero no se salió?
Es lo que llamamos luxación, y tiene varias formas: el diente puede estar simplemente más sensible y un poco móvil, puede estar desplazado hacia adelante o atrás, puede haber salido parcialmente de su alvéolo o, al revés, haberse hundido en el hueso.
La indicación para vos es una sola: no intentes acomodarlo. Reposicionar un diente luxado se hace en consultorio, con anestesia y radiografía, en la dirección correcta, y después se feruliza con alambre y composite a los dientes vecinos para mantenerlo en posición mientras cicatriza. Hacerlo a mano, sin ver la radiografía, puede empeorar el daño a la raíz y al hueso.
Lo que sí podés hacer:
- No morder con ese diente. Dieta blanda hasta que lo veamos.
- Frío por fuera, sobre el labio o la mejilla, para controlar la inflamación.
- Venir en el día. Un diente desplazado hacia adelante o atrás se reposiciona y se feruliza unas cuatro semanas; uno que salió parcialmente se vuelve a empujar a su lugar con suavidad bajo anestesia y se feruliza unas dos; uno hundido en un adulto puede necesitar reposición quirúrgica u ortodóncica, y en un chico muchas veces se deja que vuelva a salir solo (Bourguignon et al., 2020). En todos los casos, la férula es solo el principio: las citas posteriores son las que nos dicen cómo respondió la pulpa.
Si el diente solo está más sensible al tacto, sin movilidad ni desplazamiento —lo que se llama concusión—, no suele necesitar tratamiento, pero sí control: la pulpa de un diente golpeado puede dar problemas meses después, y la evidencia recomienda seguirla durante al menos un año con pruebas de vitalidad y radiografías. Es la parte invisible del tratamiento, y la que más se saltea.
¿Cómo controlo el sangrado del labio, la encía o la lengua?
Los golpes en la boca sangran mucho, y eso asusta más de lo que corresponde: la boca tiene muchísima irrigación y una herida pequeña puede parecer grave. La mayoría se controla con tres cosas:
- Presión directa y sostenida, con una gasa o un paño limpio, durante 10 minutos seguidos sin levantar para mirar.
- Frío por fuera, sobre la zona, envuelto en un trapo.
- Cabeza erguida, no acostado.
Si después de 15 o 20 minutos de presión continua sigue sangrando, si el corte es profundo o atraviesa el borde del labio, o si hay un tajo grande en la lengua, hay que ir a una guardia médica: puede necesitar puntos.
Un detalle que casi nadie sabe: cuando un labio se corta al mismo tiempo que un diente se parte, es posible que el fragmento del diente haya quedado adentro del labio. Por eso, si vemos un corte en el labio y falta un pedazo de diente que no apareció, tomamos una radiografía del labio antes de suturar. Nuestro servicio de radiología está en la misma clínica.
¿Cuándo es una urgencia médica antes que dental?
Un diente nunca va primero. Si el golpe fue en la cabeza y hay cualquiera de estas señales, el orden es primero el médico, después nosotros:
- Pérdida de conocimiento, aunque haya sido breve.
- Vómitos, mareos, confusión o somnolencia inusual.
- Dolor de cabeza intenso o que empeora.
- Sangrado por la nariz o el oído.
- Dificultad para abrir o cerrar la boca, o la sensación de que los dientes "ya no encajan" como antes: puede ser una fractura de mandíbula o de maxilar.
- Un corte profundo que no para de sangrar.
En CABA, el SAME atiende al 107. El diente se puede guardar en leche mientras tanto y lo vemos cuando lo demás esté resuelto. Si hay fractura de los maxilares, el tratamiento se coordina con nuestro equipo de cirugía maxilofacial.
¿Qué es lo que no hay que hacer?
Casi todos los errores que vemos vienen de buenas intenciones. Estos son los más frecuentes:
- Lavar el diente con jabón, alcohol o agua oxigenada, o cepillarle la raíz "para que quede limpia". Eso mata las células del ligamento.
- Envolverlo en una servilleta o en papel. Seco es lo peor que puede estar.
- Reimplantar un diente de leche.
- Intentar acomodar a mano un diente que se corrió o que se hundió.
- Tirar el pedacito del diente porque "total es chiquito". Muchas veces se pega.
- Apoyar una aspirina u otro analgésico sobre el diente o la encía. Quema la mucosa y no alivia.
- Esperar a ver si pasa. En avulsión, cada minuto en seco cuenta. En una fractura con el nervio expuesto, cada hora cuenta.
- Dejar el diente dentro de la boca de un chico "para que lo mantenga húmedo". Puede tragarlo o aspirarlo.
¿Cómo se previenen estos golpes?
Los traumatismos dentales son mucho más comunes de lo que se cree. Un meta-análisis que reunió 152 estudios de todo el mundo estimó que el 15,2 % de las personas tuvo alguna lesión traumática en un diente permanente, y el 22,7 % de los chicos en un diente de leche: alrededor de mil millones de personas vivas con al menos un diente traumatizado (Petti et al., 2018). Es una de las condiciones más frecuentes que existen y, a la vez, una de las más ignoradas.
Para el deporte, la medida con mejor evidencia es el protector bucal. Una revisión sistemática con meta-análisis de estudios en deportistas encontró que quienes lo usan tienen alrededor de un 80 % menos de probabilidad de sufrir un traumatismo dentoalveolar que quienes no lo usan (Fernandes et al., 2019). Vale para fútbol, rugby, hockey, básquet, boxeo, artes marciales y skate, y vale para chicos y adultos.
El protector hecho a medida en consultorio, a partir de un escaneo de la boca, se ajusta mucho mejor que el que se hierve y se muerde en casa, y por eso se usa de verdad. Si tu hijo hace un deporte de contacto o vos lo hacés, es una de las inversiones más baratas en comparación con lo que cuesta reponer un diente. Lo hacemos dentro de nuestra área de estética y diseño de sonrisa, con el mismo escáner que usamos para todo lo demás.
Y en los más chicos, lo que más previene es lo más simple: protectores en las esquinas de las mesas bajas, nada de correr con cosas en la boca, y una primera visita al odontopediatra temprana para que, si pasa algo, ya haya un lugar conocido a dónde ir.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si el diente que se salió es de leche o permanente?
Por la edad y por el tamaño. Los incisivos de leche se cambian entre los 6 y los 8 años; los molares, hasta los 12. Un diente de leche es más chico, más blanco y con la raíz más corta o parcialmente reabsorbida. Si no estás seguro, no lo reimplantes: guardalo en leche y vení. Nosotros lo confirmamos en segundos.
¿Duele volver a poner el diente en su lugar?
Molesta, pero mucho menos de lo que se imagina, porque la zona está adormecida por el golpe. Se empuja con suavidad, sin fuerza. Si no entra fácil, no insistas: guardalo en leche y vení.
¿Y si el diente se cayó al suelo o en la tierra?
Levantalo por la corona y enjuagalo unos segundos con leche, suero o saliva. No lo frotes ni lo cepilles. Un poco de suciedad superficial no impide reimplantarlo; lo que lo impide es que se seque.
¿Cuánto dura un diente reimplantado?
Depende sobre todo del tiempo que estuvo seco. Reimplantado en los primeros minutos, puede durar toda la vida. Pasada la hora en seco, es probable que a mediano plazo haya que reemplazarlo, pero igual vale la pena: mantiene el hueso y el espacio, y en un adolescente permite esperar a que termine el crecimiento antes de pensar en un implante.
¿Un diente golpeado que no se movió necesita control?
Sí. Un diente puede recibir un golpe, no moverse, no doler, y aun así perder la vitalidad meses después. El signo más frecuente es que se oscurece. Por eso, después de cualquier traumatismo, hacemos controles con pruebas de vitalidad y radiografías durante al menos un año.
¿Qué hago si pasa de noche o un fin de semana?
Lo mismo que de día: reimplantar si es permanente, o guardar en leche. Después, una guardia con servicio de odontología. Y escribinos igual por WhatsApp: te orientamos en el momento y organizamos el seguimiento para el primer día hábil.
¿El protector bucal sirve para los brackets?
Sí, y es especialmente importante: los brackets lastiman mucho el labio en un golpe. Hay protectores diseñados para usarse sobre ortodoncia, que se adaptan a medida que los dientes se mueven.
¿Dónde encuentro un dentista de urgencia en Recoleta?
En Pineda Dental Studio, Ayacucho 1230, Recoleta. Las urgencias por golpe —diente salido, partido o desplazado— se atienden en el día, en adultos y chicos, con radiología en la misma clínica. Recibimos pacientes de toda CABA: escribinos por WhatsApp avisando que venís y te esperamos.
¿Se puede pegar cualquier pedazo de diente?
Si el fragmento está entero, encaja y se conservó húmedo, en general sí. Si está en varios pedazos, muy chico o se secó por completo y perdió color, a veces conviene reconstruir con resina. Lo decidimos viéndolo.
Guardá esto donde lo encuentres rápido
La mayoría de las guías de urgencias se leen después de la urgencia. Esta está escrita para que sea al revés: para que, cuando pase, alguien cerca ya sepa que hay que agarrar el diente por la corona, ponerlo en leche y salir. Compartila con la familia, con el club, con el colegio. Es la clase de información que no se usa casi nunca y que, la única vez que se usa, cambia todo.
Y si está pasando ahora, dejá de leer y escribinos. Somos odontólogos en Recoleta y atendemos urgencias de toda la Ciudad de Buenos Aires.
Ayacucho 1230, Recoleta · Urgencias por golpe: turno en el día
📍 Te esperamos en nuestro consultorio en Recoleta, CABA.
👩🏻⚕️ Sobre la autora y directora clínica
Od. Mariana Pineda es odontóloga (Universidad José Antonio Páez, 2014) y se formó en prótesis fija, removible e implantoasistida dentobucomaxilar en la Asociación Odontológica Argentina (2018). Como directora clínica de Pineda Dental Studio, lidera un equipo multidisciplinario de más de 10 profesionales en rehabilitación oral, estética dental, implantes y cirugía maxilofacial, con protocolos internacionales de odontología mínimamente invasiva.
Aviso médico: esta guía es de carácter educativo y resume las recomendaciones de primeros auxilios de la Asociación Internacional de Traumatología Dental. No reemplaza la atención profesional: todo traumatismo dental debe ser evaluado por un odontólogo lo antes posible, y ante signos de compromiso general corresponde la atención médica de urgencia.
📚 Fuentes científicas consultadas
- Fouad, A. F., Abbott, P. V., Tsilingaridis, G., Cohenca, N., Lauridsen, E., Bourguignon, C., O'Connell, A., Flores, M. T., Day, P., Hicks, L., Andreasen, J. O., Cehreli, Z. C., Harlamb, S., Kahler, B., Oginni, A., Semper, M., & Levin, L. (2020). International Association of Dental Traumatology guidelines for the management of traumatic dental injuries: 2. Avulsion of permanent teeth. Dental Traumatology, 36(4), 331–342.
- Bourguignon, C., Cohenca, N., Lauridsen, E., Flores, M. T., O'Connell, A., Day, P., Tsilingaridis, G., Abbott, P. V., Fouad, A. F., Hicks, L., Andreasen, J. O., Cehreli, Z. C., Harlamb, S., Kahler, B., Oginni, A., Semper, M., & Levin, L. (2020). International Association of Dental Traumatology guidelines for the management of traumatic dental injuries: 1. Fractures and luxations. Dental Traumatology, 36(4), 314–330.
- Day, P. F., Flores, M. T., O'Connell, A. C., Abbott, P. V., Tsilingaridis, G., Fouad, A. F., Cohenca, N., Lauridsen, E., Bourguignon, C., Hicks, L., Andreasen, J. O., Cehreli, Z. C., Harlamb, S., Kahler, B., Oginni, A., Semper, M., & Levin, L. (2020). International Association of Dental Traumatology guidelines for the management of traumatic dental injuries: 3. Injuries in the primary dentition. Dental Traumatology, 36(4), 343–359.
- Petti, S., Glendor, U., & Andersson, L. (2018). World traumatic dental injury prevalence and incidence, a meta-analysis—One billion living people have had traumatic dental injuries. Dental Traumatology, 34(2), 71–86.
- Fernandes, L. M., Neto, J. C. L., Lima, T. F. R., Magno, M. B., Santiago, B. M., Cavalcanti, Y. W., & de Almeida, L. F. D. (2019). The use of mouthguards and prevalence of dento-alveolar trauma among athletes: a systematic review and meta-analysis. Dental Traumatology, 35, 54–72.