El diente que falta, el hueso que se va: cuándo conviene un implante, quién es candidato y por qué puede fallar

Por: Od. Mariana Pineda | Tiempo de lectura: 9 minutos

Hay una frase que escuchamos seguido en la primera consulta: "me sacaron la muela hace unos años y nunca hice nada porque no me molesta". Y es cierto, no molesta. El problema es que, mientras no molesta, el hueso donde estaba ese diente se está yendo. En silencio, sin que lo notes y de forma permanente.

Por eso este artículo arranca por el hueso y no por el implante. Porque entender qué pasa ahí abajo cuando falta un diente explica casi todo lo demás: por qué el implante es la opción que mejor conserva lo que queda, qué hace falta para ser candidato, cómo es el proceso real y, sobre todo, por qué a veces un implante falla.

Lo escribimos con la misma franqueza con la que lo contamos en el consultorio. Hay buenas noticias —los implantes son uno de los tratamientos con mejor evidencia a largo plazo de toda la odontología— y hay condiciones que no se negocian.

En resumen

Cuando se pierde un diente, el hueso que lo sostenía se reabsorbe: la evidencia muestra una pérdida de ancho de entre el 29 % y el 63 % en los primeros seis meses. El implante es la única opción que frena ese proceso, porque vuelve a cargar el hueso. Con buena planificación, la supervivencia a más de diez años ronda el 95 %. Casi cualquier adulto sano es candidato, y la falta de hueso se resuelve con injertos. Lo que condiciona el resultado es otra cosa: el tabaco duplica el riesgo de fracaso, la periodontitis no tratada lo aumenta, la diabetes mal controlada también. Y una verdad que el marketing omite: alrededor de 1 de cada 5 pacientes con implantes desarrolla periimplantitis, una infección que se previene con mantenimiento. Un implante no es poner y olvidarse.

¿Qué pasa con el hueso cuando falta un diente?

El hueso que rodea a las raíces existe porque hay raíces. Cada vez que masticás, la fuerza se transmite por el diente al hueso, y ese estímulo es lo que lo mantiene vivo y con volumen. Cuando el diente se va, el estímulo se va con él, y el organismo empieza a retirar un hueso que ya no usa.

No es una pérdida lenta. Una revisión sistemática publicada en Clinical Oral Implants Research, que reunió 20 estudios en humanos, encontró que en los seis meses posteriores a una extracción el hueso pierde entre el 29 % y el 63 % de su ancho, y entre el 11 % y el 22 % de su altura, con la caída más rápida en los primeros tres a seis meses (Tan et al., 2012). En milímetros: casi cuatro de ancho en medio año.

Eso tiene tres consecuencias que el paciente no ve. La encía se hunde en esa zona. Los dientes vecinos empiezan a inclinarse hacia el espacio vacío y el antagonista —el de arriba o el de abajo— empieza a extruirse buscando contacto. Y cuanto más tiempo pasa, menos hueso queda para colocar un implante después, lo que puede obligar a un injerto que al principio no hacía falta.

Por eso, cuando alguien nos dice "no me molesta", respondemos que justamente ese es el problema: el daño ocurre sin avisar.

¿Implante, puente, prótesis removible o nada?

Hay cuatro caminos cuando falta un diente, y conviene verlos juntos.

Diente ausente · Pineda Dental Studio

Las cuatro opciones, comparadas por lo que importa

La pregunta no es cuál es mejor en abstracto, sino cuál conserva lo que tenés y cuál te compromete lo que todavía está sano.

Opción El hueso Los dientes vecinos Duración esperable Qué hay que saber
ImplanteConserva el hueso Raíz artificial de titanio con una corona encima. Lo mantieneVuelve a cargar el hueso. No se tocan. Supervivencia del 94,6 % a más de 10 años en la evidencia disponible. Requiere cirugía, tiempo de integración y mantenimiento de por vida. Es la opción que más cuida lo que queda.
Puente fijo Coronas unidas, apoyadas en los dientes de al lado. Se sigue perdiendo Hay que tallarlos, aunque estén sanos. Buena a mediano plazo; depende de la salud de los pilares. Sin cirugía y más rápido. El costo oculto es desgastar dos dientes sanos y cargarlos con el trabajo de tres.
Prótesis removible Aparato que se quita para dormir y limpiar. Se sigue perdiendoA veces, más rápido. Reciben ganchos y carga. Requiere ajustes frecuentes a medida que el hueso cambia. La opción más accesible y menos invasiva. Menor confort y estabilidad; útil como solución transitoria.
No hacer nada Dejar el espacio. Se pierde sin freno Se inclinan; el antagonista se extruye. — No duele, y por eso engaña. Cada año que pasa reduce las opciones y puede sumar un injerto que hoy no hace falta.

El implante es la única de las cuatro que trabaja a favor del hueso. Las demás conviven con la pérdida o la aceleran. Eso no las descarta: hay casos en los que un puente o una removible son la decisión correcta. Pero conviene elegir sabiendo esto.

La indicación se define con tomografía, examen clínico y evaluación de la salud general.

¿Qué es exactamente un implante y por qué se integra al hueso?

Un implante es una raíz artificial, en general de titanio, con forma de tornillo, que se coloca en el hueso donde estaba la raíz del diente. Encima lleva un pilar y, sobre el pilar, la corona que se ve.

Lo que hace posible todo es un fenómeno llamado osteointegración: el hueso no rechaza al titanio, sino que crece en contacto directo con su superficie hasta dejarlo firmemente anclado. No hay ligamento como en un diente natural; hay unión directa. Ese proceso lleva tiempo —en general entre dos y seis meses según la zona y la calidad del hueso— y es la razón por la que un implante no se puede apurar sin consecuencias.

También es la razón de su durabilidad. Una revisión sistemática de estudios con al menos diez años de seguimiento, publicada en el International Journal of Oral and Maxillofacial Surgery, encontró una supervivencia acumulada del 94,6 % con un seguimiento promedio de 13,4 años (Moraschini et al., 2015). Pocos tratamientos médicos tienen números así a tan largo plazo.

¿Soy candidato? Lo que evaluamos antes de decir que sí

La respuesta corta es que la mayoría de los adultos sanos lo son. La respuesta completa es que "candidato" no es una condición fija sino el resultado de una evaluación, y hay cosas que se pueden —y se deben— resolver antes.

  • Que el crecimiento haya terminado. En adolescentes el hueso sigue cambiando y un implante colocado antes de tiempo queda "hundido" respecto de los dientes vecinos. Por eso, después de perder un diente joven, se espera.
  • Cantidad y calidad de hueso. Es lo que mide la tomografía: cuánto ancho y cuánta altura hay, y qué tan denso es. Si falta, se regenera; no es un impedimento, es una etapa más.
  • Encías sanas. Un implante colocado en una boca con periodontitis activa tiene más probabilidad de perderse. La enfermedad se trata primero, siempre.
  • Salud general y medicación. Diabetes, osteoporosis tratada con ciertos medicamentos, radioterapia previa en la zona, inmunosupresión. Ninguna es un "no" automático, pero todas cambian la planificación y en algunos casos requieren coordinación con el médico de cabecera.
  • Hábitos. El tabaco es el factor modificable que más pesa. Lo vemos en detalle más abajo.
  • Bruxismo. Apretar o rechinar carga el implante con fuerzas para las que no fue pensado. No lo descarta, pero exige una placa de protección y un diseño de la corona distinto.
  • Higiene y compromiso con los controles. Es el criterio menos técnico y uno de los que más predice el resultado a diez años.

¿Y si no tengo hueso suficiente?

Es la duda más frecuente de quien perdió un diente hace años, y la respuesta en la gran mayoría de los casos es que se puede recuperar. En Pineda Dental Studio hacemos los procedimientos de regeneración que lo permiten.

El injerto óseo repone el volumen perdido con material que el organismo va reemplazando por hueso propio. Puede hacerse en el mismo acto que el implante, cuando el defecto es pequeño, o como una etapa previa que requiere unos meses de maduración antes de implantar. La elevación de seno maxilar es el procedimiento específico para la zona de los molares superiores, donde el seno —una cavidad de aire— suele quedar muy cerca después de perder los dientes y no deja altura suficiente: se levanta su piso y se rellena con injerto para ganar esa altura.

Ninguno de los dos es un procedimiento menor, pero ambos son previsibles y tienen décadas de evidencia. Lo que sí cambian es el tiempo total del tratamiento: un caso con injerto previo puede llevar varios meses más que uno sin él. Es otra razón para no esperar: cuanto antes se reemplace un diente, menos probable es necesitarlos.

¿Puedo ponerme implantes si fumo o tengo diabetes?

Las dos cosas condicionan. Ninguna de las dos descarta. Pero conviene ver los números, porque son muy distintos.

Tabaco

Una revisión sistemática con meta-análisis publicada en Medicina en 2022 reunió casi 300 estudios y más de 150.000 implantes. Los implantes colocados en fumadores tuvieron alrededor del doble de probabilidad de fracasar que los colocados en no fumadores, y perdieron más hueso marginal alrededor (Mustapha et al., 2022). El mecanismo es conocido: el tabaco reduce el flujo de sangre en la encía y el hueso, y entorpece justamente la cicatrización de la que depende la osteointegración.

¿Qué hacemos con eso? Primero, decirlo. Segundo, pedir que no se fume en las semanas alrededor de la cirugía, que es el período más sensible. Tercero, un seguimiento más estrecho. Un fumador puede tener implantes exitosos; lo que no puede es tener el mismo margen de error que un no fumador.

Diabetes

Acá la clave es una sola palabra: control. Una revisión sistemática actualizada publicada en el International Journal of Implant Dentistry reunió 56 publicaciones y concluyó que, bajo condiciones controladas, la diabetes no es una contraindicación para la cirugía de implantes; los estudios con diabetes bien controlada muestran tasas de éxito similares a las de pacientes sin diabetes, mientras que la diabetes mal controlada se asocia a más pérdida de implantes a largo plazo y a más riesgo de infección alrededor (Wagner et al., 2022).

En la práctica, siempre te preguntamos si tu diabetes está controlada por tu médico de cabecera. Si lo está, seguimos con la planificación como en cualquier otro caso. Si nos contás que no está controlada, pedimos un análisis de hemoglobina glicosilada y te derivamos primero a tu médico de cabecera; la cirugía se planifica cuando el control está logrado. No es burocracia: es la diferencia entre un implante que se integra y uno que no.

¿Por qué primero hay que tratar la periodontitis?

Porque las bacterias que destruyeron el hueso alrededor de un diente hacen exactamente lo mismo alrededor de un implante. Un meta-análisis de 14 estudios prospectivos encontró que los pacientes con antecedentes de periodontitis tienen casi el doble de riesgo de perder un implante y más del doble de riesgo de desarrollar periimplantitis que los pacientes sin ese antecedente (Sgolastra et al., 2015).

Eso no significa que alguien con historia periodontal no pueda tener implantes. Significa que el orden importa: primero se trata la enfermedad en nuestra área de periodoncia, se estabiliza, y recién entonces se implanta. Y que ese paciente va a necesitar un mantenimiento más frecuente que el promedio durante toda la vida del implante.

¿Cómo es el proceso, paso a paso?

Los tiempos varían según el caso, pero la secuencia es siempre la misma.

  1. Diagnóstico y planificaciónExamen clínico y tomografía para medir el hueso en tres dimensiones y ubicar el nervio y el seno. Según cómo se planifique el implante, a veces también hacemos un escaneo digital; si no hace falta, no. Acá se decide si hace falta injerto, dónde va cada implante y cómo va a ser la corona final.
  2. Preparación de la bocaSi hay periodontitis, caries o infecciones, se resuelven antes. Si hay que regenerar hueso, esta etapa puede sumar algunos meses.
  3. Colocación del implanteUna cirugía ambulatoria con anestesia local, en general más breve y más llevadera de lo que la gente imagina. El posoperatorio habitual es de unos días de molestia moderada.
  4. OsteointegraciónEl período en que el hueso crece alrededor del implante. Entre dos y cuatro meses en la mandíbula, entre cuatro y seis en el maxilar superior, que es menos denso. Mientras tanto, si la zona es visible, se usa un provisorio.
  5. Corona definitivaSe toma el registro digital, se diseña y se fabrica la corona, y se coloca sobre el implante. Cuando el caso es una arcada completa, esta etapa la coordina nuestra área de rehabilitación oral.
  6. MantenimientoControles periódicos y limpiezas profesionales. Es la etapa que no termina nunca, y la que define si el implante llega a los veinte años.

Si lo que necesitás es reponer todos los dientes de una arcada, el camino es el mismo pero con varios implantes que sostienen una prótesis fija completa. Es un tratamiento mayor, con una planificación más compleja, y es una de las transformaciones más grandes que hacemos.

Caso real · Pineda Dental Studio

Del tornillo de cicatrización a la corona definitiva

Antes y después de un implante dental con corona definitiva en Pineda Dental Studio, Recoleta, CABA
Implante Corona Recoleta, CABA

Así se ven las dos últimas etapas del proceso: el implante ya integrado con su tornillo de cicatrización y, después, la corona definitiva, alineada con el resto de los dientes y con su forma y su color.

Caso real tratado en nuestro consultorio de Recoleta, con autorización del paciente. Los resultados varían según cada persona.

¿Qué pasa con los "implantes en el día"?

La carga inmediata —colocar un provisorio sobre el implante el mismo día de la cirugía— existe, y en los casos correctos funciona. Una revisión Cochrane de 26 ensayos clínicos no encontró evidencia convincente de una diferencia clínicamente importante en fracasos entre cargar el implante de inmediato o esperar, pero señaló que la calidad de la evidencia es muy baja y que la condición indispensable es una estabilidad inicial alta del implante en el hueso (Esposito et al., 2013).

Ahí está la trampa de la promesa universal. Esa estabilidad depende del hueso que tengas, de la zona, de que no haya infección y de que no exista bruxismo que cargue el provisorio de más. Es decir: no se sabe si se puede hasta que se mide el hueso y, muchas veces, hasta el momento mismo de la cirugía. Un lugar que te promete "implante y diente en el día" antes de verte la tomografía está vendiendo una técnica, no indicándola.

Las preguntas correctas, donde sea que te atiendas, son dos: qué pasa si en la cirugía el implante no alcanza la estabilidad necesaria, y quién decide eso. Si la respuesta es "igual se carga", desconfiá.

¿Por qué falla un implante?

Hablemos de números antes que de culpas.

Implantes · Lo que dice la evidencia

Tres números para tener presentes

Los implantes funcionan muy bien y, a la vez, no son invulnerables. Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo.

94,6 % Siguen en boca a los 10+ años

Supervivencia acumulada en estudios con seguimiento promedio de 13,4 años (Moraschini et al., 2015).

1 de 5 Desarrolla periimplantitis

Prevalencia del 22 % en pacientes con implantes; la mucositis, su etapa previa, llega al 43 % (Derks & Tomasi, 2015).

×2 Riesgo de fracaso si fumás

Meta-análisis sobre más de 150.000 implantes (Mustapha et al., 2022).

La mayoría de los fracasos tardíos no son del implante: son de lo que pasa alrededor. Bacterias, tabaco, carga excesiva y falta de controles. Todo eso se puede trabajar.

Los fracasos se dividen en dos grupos. Los tempranos, en los primeros meses, ocurren cuando el implante no logra integrarse: por infección, por falta de estabilidad inicial, por hueso de mala calidad o por haberlo cargado antes de tiempo. Son poco frecuentes y en general se resuelven retirando el implante, esperando y volviendo a colocar.

Los tardíos son otra historia, y casi siempre tienen un nombre: periimplantitis. Es la infección de los tejidos alrededor de un implante ya integrado, que inflama la encía y destruye el hueso de sostén. Una revisión sistemática de la epidemiología publicada en el Journal of Clinical Periodontology estimó que afecta a alrededor del 22 % de los pacientes con implantes, y que su etapa previa, la mucositis periimplantaria, alcanza al 43 % (Derks & Tomasi, 2015). Uno de cada cinco. No es una rareza.

Lo que la provoca es lo mismo que provoca la periodontitis: placa bacteriana que no se remueve. Lo que la agrava: tabaco, diabetes mal controlada, antecedentes periodontales, coronas mal diseñadas que no dejan limpiar, y bruxismo que sobrecarga. Y lo que la previene es, sobre todo, una cosa: mantenimiento.

¿Cómo se cuida un implante para que dure?

Igual que un diente, pero con menos margen. Un diente natural tiene un ligamento que lo defiende y avisa con dolor; el implante no tiene ninguna de las dos cosas, y por eso la periimplantitis avanza en silencio hasta que ya hay pérdida de hueso.

  • Cepillado e higiene interdental todos los días, con especial atención a la zona donde la corona se encuentra con la encía.
  • Controles profesionales periódicos, con sondaje de los tejidos periimplantarios y radiografías para detectar pérdida de hueso antes de que se vea.
  • Limpiezas con instrumental adecuado. La superficie del implante no se puede rayar con los mismos instrumentos que un diente. Por eso usamos el aeropulidor con polvo de eritritol, que limpia sin dañar el titanio ni la corona.
  • Placa nocturna si hay bruxismo, sin excepciones.
  • No fumar, o al menos saber que si se fuma el seguimiento tiene que ser más frecuente.

La frecuencia de los controles la definimos según el riesgo de cada paciente: cada seis meses en el mejor de los casos, cada tres o cuatro en pacientes con antecedentes periodontales, fumadores o con rehabilitaciones completas.

Caso real · Pineda Dental Studio

Dos implantes con sus coronas en el maxilar superior

Antes y después de dos implantes dentales con sus coronas en el maxilar superior en Pineda Dental Studio, Recoleta, CABA
Implantes Coronas Recoleta, CABA

Un implante de cada lado del maxilar superior: de los tornillos de cicatrización a las coronas definitivas, que completan la arcada con la forma y el color de los dientes naturales.

Caso real tratado en nuestro consultorio de Recoleta, con autorización del paciente. Los resultados varían según cada persona.

Preguntas frecuentes

¿Duele ponerse un implante?
La cirugía se hace con anestesia local y la mayoría de los pacientes la describe como más llevadera que una extracción. Los días siguientes hay molestia e inflamación moderadas que se controlan con la medicación indicada.

¿Cuánto tarda todo el tratamiento?
Desde la cirugía hasta la corona definitiva, entre tres y seis meses en un caso sin injerto. Si hace falta regenerar hueso primero, puede sumar varios meses más. La planificación previa lleva unas semanas.

¿Cuánto dura un implante?
La evidencia a más de diez años muestra una supervivencia cercana al 95 %. Con buen mantenimiento, la expectativa razonable es de décadas. La corona que va encima puede necesitar reemplazo antes que el implante.

¿Puedo ponerme un implante el mismo día que me sacan el diente?
A veces sí: se llama implante inmediato post-extracción y depende de que no haya infección y de que quede hueso suficiente para estabilizarlo. Se decide con la tomografía y se confirma en el momento de la extracción.

¿Qué pasa si fumo?
Podés ponerte implantes, pero con alrededor del doble de riesgo de fracaso. Pedimos no fumar en las semanas alrededor de la cirugía y hacemos controles más seguidos.

¿La diabetes me impide hacerlo?
No, si está controlada. Siempre te preguntamos si tu médico de cabecera la tiene controlada. Si no lo está, pedimos un análisis de hemoglobina glicosilada y te derivamos primero a tu médico antes de planificar la cirugía.

¿Soy muy grande para un implante?
No hay un límite de edad. Lo que importa es la salud general, la medicación y la calidad del hueso, no la fecha de nacimiento. Hay pacientes de más de 80 años con implantes exitosos.

¿El implante puede "rechazarse"?
El titanio no genera rechazo inmunológico. Lo que puede pasar es que no se integre, por infección, falta de estabilidad o carga prematura, o que años después se pierda por periimplantitis. Ambas cosas se previenen con planificación y mantenimiento.

El mejor momento fue cuando perdiste el diente; el segundo mejor es ahora

Cada mes que pasa sin reemplazar un diente, el hueso que podría sostener un implante es un poco menos. No es una frase para apurarte: es lo que muestran las mediciones. Si perdiste un diente hace poco, hace años o te dijeron alguna vez que "no tenés hueso", lo primero es una tomografía y una conversación franca sobre qué se puede hacer, en cuánto tiempo y con qué condiciones.

Te vamos a decir si sos candidato, qué habría que resolver antes y qué parte del resultado depende de nosotros y qué parte depende de vos.

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👩🏻‍⚕️ Sobre la autora y directora clínica

Od. Mariana Pineda (M.N. 39.080) es odontóloga (Universidad José Antonio Páez, 2014) y se formó en prótesis fija, removible e implantoasistida dentobucomaxilar en la Asociación Odontológica Argentina (2018). Como directora clínica de Pineda Dental Studio, lidera un equipo multidisciplinario de más de 10 profesionales en implantes, cirugía maxilofacial, rehabilitación oral, estética dental y ortodoncia, con protocolos internacionales de odontología mínimamente invasiva.

Aviso médico: la información de este artículo es de carácter educativo. La indicación de implantes, la necesidad de injertos, los tiempos y el pronóstico dependen del diagnóstico clínico y radiográfico individual que hacemos en consultorio, y en algunos casos de la coordinación con el médico tratante.

📚 Fuentes científicas consultadas

  • Tan, W. L., Wong, T. L. T., Wong, M. C. M., & Lang, N. P. (2012). A systematic review of post-extractional alveolar hard and soft tissue dimensional changes in humans. Clinical Oral Implants Research, 23(Suppl. 5), 1–21.
  • Moraschini, V., Poubel, L. A. C., Ferreira, V. F., & Barboza, E. S. P. (2015). Evaluation of survival and success rates of dental implants reported in longitudinal studies with a follow-up period of at least 10 years: a systematic review. International Journal of Oral and Maxillofacial Surgery, 44(3), 377–388.
  • Derks, J., & Tomasi, C. (2015). Peri-implant health and disease. A systematic review of current epidemiology. Journal of Clinical Periodontology, 42(Suppl. 16), S158–S171.
  • Mustapha, A. D., Salame, Z., & Chrcanovic, B. R. (2022). Smoking and dental implants: a systematic review and meta-analysis. Medicina, 58(1), 39.
  • Wagner, J., Spille, J. H., Wiltfang, J., & Naujokat, H. (2022). Systematic review on diabetes mellitus and dental implants: an update. International Journal of Implant Dentistry, 8, 1.
  • Sgolastra, F., Petrucci, A., Severino, M., Gatto, R., & Monaco, A. (2015). Periodontitis, implant loss and peri-implantitis. A meta-analysis. Clinical Oral Implants Research. doi:10.1111/clr.12319
  • Esposito, M., Grusovin, M. G., Maghaireh, H., & Worthington, H. V. (2013). Interventions for replacing missing teeth: different times for loading dental implants. Cochrane Database of Systematic Reviews, 2013(3), CD003878.
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